Criterios
clínicos Factores
morfológicos favorecedores de caries de fosas y fisuras.
Surcos profundos. Uno de los objetivos más explorados en la investigación sobre diagnóstico
de caries es lograr la mayor certeza posible en la identificación
diferencial entre surcos oclusales sanos o con caries iniciales. La
necesidad de esta búsqueda radica en las diferentes soluciones que
requiera cada una de las entidades. Los criterios diagnósticos se basan
fundamentaltnente en la observación del surco previamente limpiado con brochita montada en
contraángulo, sin emplear pasta de limpieza, lavado con abundante spray
de agua-aire y secado posterior. Puede ser realizada la instrumentación
cuidadosa del surco empleando un explorador fino (N° 5). Durante la
instrumentación no debe ejercerse presión en el fondo o paredes del
surco a fin de evitar riesgos de desmoronamientos en las posibles lesiones
adamantinas existentes.
(Ver
diagnóstico y evaluación del riesgo de caries de la Escuela
Dental de Michigan). Los criterios para el diagnóstico diferencial
se resumen en el cuadro siguiente. (Bordoni, 1981). Cuadro 1. Criterios clínicos para el diagnóstico de fosas y fisuras oclusales. Surcos.
Caries
adamantina en superficies lisas El diagnóstico clínico enfocado con criterio preventivo trata de
establecer el umbral clínico de la enfermedad. El primer indicador de
caries de superficies lisas es la mancha blanca (Bordoni, 1981) (Cuadro
2). Cuadro 2. Diagnóstico de caries de esmalte en superficies lisas (mancha blanca)
La localización está basada
en la relación con el hábitat del agente microbiano. La forma redondeada u oval se debe a la distribución de microporos que
se producen en la subsuperñcie adamantina, donde se inicia el proceso
cariogénico (Silverstone, 1977). El aspecto
al secado se debe a la evaporación del fluido contenido en los
microporos, hecho que modifica la reflexión de la luz. Caries
dentinaria Cuadro 3. Criterios clinicos para el diagnóstico de los diferentes tipos de avance de la caries dentinaria
Como resultado de la retracción de la encía marginal, quedan expuestas
las superficies radiculares. Esto determina la presencia de áreas de
retención de placa especialmente en las zonas interproximales y en la unión
cemento-esmalte. El inicio de la caries en la zona subsuperficial del
cemento al descubierto se traduce visualmente en manchas translúcidas. Las que rápidamente avanzan y determinan pequeñas
pérdidas de
sustancia de color parduzco, que confluyen entre sí y se extienden hasta
el límite amelocementario, aun cuando a veces el esmalte no está
afectado. A partir de Hazen et al. (1972); Banting et al. (1980);
Billings (1986); Nyvad y Fejerskov (1982 y 1987); Beck (1988) y Frank et
al. (1989) se han realizado estudios sobre el proceso y caracterización
de la caries de cemento. Billings (1986) describe las características
estructurales asociadas a un índice basado en la severidad de la lesión.
Estudios histopatológicos efectuados sobre caries iniciales de cemento y
sobre las que avanzan hasta la dentina revelan diferente grado de
esclerosis en la dentina periférica, dependiendo de la severidad del
ataque cariogénico. Las lesiones avanzadas permiten caracterizar varios
patrones de desmineralización. En particular, se observa invasión bacteriana lateral masiva dentro de
la dentina intertubular. Como consecuencia, áreas de dentina no infectada
llegan a afectarse continuamente en áreas subyacentes al tejido sano. En
las lesiones detenidas la dentina intertubular se observa parcial o
totalmente mineralizada. Los túbulos dentinarios se esclerosan pasivamente
por precipitación de iones de calcio y fosfatos. Por el contrario, los túbulos
obturados con bacterias aparecen mineralizados por cristales granulares
finos. Schúpbach et
al. (1989) señalan que la detención y la remineralización de lesiones
activas depende de:
Se considera que las lesiones de cemento pueden remineralizarse.
Estudios referidos a la microbiología de caries de cemento realizados
entre 1970 y 1975 destacaban la importancia etiológica de los
microorganismos
filamentosos, particularmente el Actinomyces
uiscosus y el A. naeslundii, que
tienen capacidad de producir caries en animales de experimentación. De allí en más, los estudios subrayan el papel de los Streptococeus
mutans y los Lactobacillus en
la predicción de riesgo de caries de raíz. Investigaciones posteriores
confirmaron una asociación entre S. mutans
y lesiones radiculares "blandas" o iniciales. Estudios recientes sugieren que las muestras formadas por caries
radiculares que contenían s. mutans
y lactobacillus se
observa una alta aislación de S.
mutans (Bowen 1990) La medición de caries dentales usando una metodología precisa y
universalmente aceptada basada en signos clínicos es un paso crítico y
necesario para encarar estudios epidemiológicos de esta enfermedad. Un análisis integral de los hallazgos epidemiológicos y de la
metodología empleada conduce a reflexionar sobre las condiciones de
ejecución de estos estudios, especialmente en lo referido a:
Katz (1989) presentó criterios diagnósticos con el propósito de
sistematizar estudios epidemiológicos (Cuadro 4). Cuadro 4. Criterios para el diagnóstico de caries de raíz
Cuantificación
de Caries: Índice CPOD. Resulta de la sumatoria de dientes permanentes cariados perdidos y obturados. El diagnóstico de surco profunda no se considera en este índice. Respecto de su empleo, pueden hacerse alguna consideraciones especiales:
La presencia de selladores no se cuantifica. Registro de datos:
2-
Índice CEOD. (unidad diente). El índice CEOD es la sumatoria de dientes primarios cariados, con
indicación de extracción y obturados. Respecto a su empleo, téngase en
cuenta que:
Registro de datos:
3-
Índice CPOS (unidad de
superficie) El índice CPOS es la sumatoria de superficies permanentes cariadas ,
perdidas y obturadas. Si bien se han planteado diferentes criterios, en
general cada diente se considera constituido por cinco superficies. Los
criterios para considerar “superficies ausentes” son similares a los
empleados para CPOD. La restauración mediante una corona se considera
como cinco superficies obturadas. Si se decide adoptar un criterio
diferente, deberá consignarse en los códigos respectivos, ya sea en un
estudio epidemiológico o en evaluaciones estadísticas. Igual criterio
rige para los restos radiculares.
Registro de datos:
Bibliografía:
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